Todo nació de un encuentro entre mi colega Pilar, profesora de español en Bélgica y compañera en todos mis proyectos desde hace unos doce años, y un colega beninés. El año pasado, durante un viaje a Benín con cuatro alumnos para conocer a la ONG Graines de vie au Bénin, ella conoció a un profesor de español y surgió la idea de crear un proyecto de correspondencia con él. En efecto, en nuestro día a día como profesoras de español nunca habíamos colaborado con África, a pesar de que el español es una lengua muy estudiada allí.
Empezamos el proyecto con la ambición de deconstruir los estereotipos. Con nuestros alumnos elaboramos una lista de los prejuicios que tenemos unos sobre otros. Probablemente es al descubrir los prejuicios sobre Francia y los franceses cuando los alumnos toman más conciencia de la importancia de desmontar estas ideas preconcebidas, ya que se sienten afectados o incluso molestos. Después de estudiar un rap contra el racismo del cantante español El Chojín, originario de Guinea Ecuatorial, la actividad final de esta primera etapa consiste en escribir un slam contra los estereotipos. En clase escuchamos los slams realizados por los alumnos belgas o españoles.
Para ir más allá de los prejuicios, es necesario crear puentes entre nuestras culturas. A través de numerosos vídeos que los alumnos estudian en pequeños grupos, abordamos diferentes ejes que nos conectan de un continente a otro. Así, Bélgica está unida a España por la historia de Carlos V; el norte de África, por el periodo de la Andalucía árabe; y también vemos cómo las culturas africanas —en particular ciertas religiones o músicas— se exportaron a América del Sur. Pero estos puentes a veces se construyeron sobre historias trágicas: la colonización, la esclavitud y el comercio triangular… Debemos tomar conciencia de ello. Para cerrar estas investigaciones, los alumnos preparan un “museo en una caja”: un museo en miniatura sobre uno de los ejes del vídeo que sintetiza lo aprendido. Estos museos serán presentados a los alumnos españoles o alemanes que nos visitan gracias al programa Erasmus.
Llega después un momento del año desestabilizador para mí como docente. El profesor de Benín no responde a nuestras solicitudes; ¿cómo construir un puente con África sin él? Intentamos una videollamada improvisada de cinco minutos con él y sus alumnos, pero será nuestro único contacto del año. Trabajar por proyectos significa a menudo enfrentarse a este tipo de imprevistos. Hay que reaccionar, encontrar soluciones: ese es el espíritu de una pedagogía que busca captar la realidad viva de nuestro mundo. Se organiza entonces una videollamada con el responsable de la ONG Graines de vie au Bénin en la sala polivalente, con todos los alumnos del proyecto —dos clases de 35 alumnos y mis alumnos de DNL comercio—. La colega de historia y geografía, siempre reactiva, hizo redactar preguntas a los alumnos y vinculó la videollamada con su programa de geografía sobre el desarrollo económico del continente africano.
Pero es necesario encontrar interlocutores de su edad para intercambiar sobre la vida cotidiana. Gracias a la presidenta del movimiento Freinet de Camerún, finalmente entramos en contacto con una profesora de español de un centro rural que nos comparte su dura realidad: enseña sin electricidad ni internet. Nos envía algunos vídeos de su centro y de sus alumnos grabados con su teléfono. Durante este periodo también intentamos reactivar el proyecto con nuestros socios, ya que algunos tienen dificultades para implicarse; es una de las dificultades de los proyectos eTwinning cuando trabajamos con principiantes. Lanzamos una actividad de adivinanzas gastronómicas sobre los platos de nuestros diferentes países. El objetivo era crear un menú intercultural para la cantina, pero finalmente la idea no llegó a concretarse. Dos alumnas motivadas imaginaron un menú, y la jefa de cocina del liceo les propuso venir a ayudarla a preparar su flan de coco para el Día Internacional de la Diversidad Cultural, el 21 de mayo.
Paralelamente, trabajamos sobre el proyecto de un profesor de Gran Canaria, a quien tuvimos la suerte de conocer en el marco de un jobshadowing Erasmus. En el IES La Isleta, situado en un barrio pobre de Las Palmas, creó un proyecto de integración con jóvenes migrantes alojados en el centro de acogida del barrio. Busca luchar contra los prejuicios de los habitantes y el aumento del racismo. Analizamos las dificultades a las que se enfrentan las personas migrantes gracias a un reportaje que presenta la travesía de un campesino senegalés que emprende un viaje hasta Canarias arriesgando su vida.
El objetivo de esta última etapa es inspirarnos en el proyecto de La Isleta para crear nuestra propia experiencia de aprendizaje-servicio. Los alumnos proponen ideas de acciones posibles en nuestro liceo: organizar un encuentro con personas refugiadas, celebrar un Día de la Diversidad Cultural con un desfile de trajes tradicionales, elaborar un menú intercultural para la cantina, crear carteles de sensibilización o juegos de mesa. Hacemos una lista de acciones posibles y los alumnos votan por sus favoritas.
Finalmente, nuestra experiencia de aprendizaje-servicio será minimalista por falta de tiempo. Primero hay que construir el encuentro. Los alumnos se reúnen con la clase de MODAC (módulo de acogida) del liceo. Descubren los diferentes países de origen de los alumnos de MODAC, quienes también comparten sus dificultades para integrarse en el liceo. ¡No, los franceses no siempre les reciben con los brazos abiertos! Este encuentro —en forma de biblioteca humana— es sintetizado por los alumnos en un cartel que servirá como acción de sensibilización en el liceo para el Día de la Diversidad Cultural y del Diálogo entre Culturas, día en el que la MDL del liceo organizó precisamente un desfile sobre las “culturas plurales”.
Con la clase de la que soy tutora, vamos al Museo de la Historia de la Inmigración en París, acompañados por la colega de historia y geografía, para profundizar nuestra reflexión sobre los recorridos migratorios. Después acogemos en el liceo a voluntarios de la asociación La Cimade, que hacen vivir a los alumnos el recorrido de una persona refugiada en Francia a través de un juego de la oca.
Para cerrar el proyecto, los alumnos, en grupos de cuatro, responden a cuatro preguntas:
- ¿Qué habéis descubierto sobre los países del proyecto u otros países?
- ¿Qué valores hemos trabajado?
- ¿Qué actividades o experiencias os han gustado más?
- ¿Qué vais a cambiar en vuestra actitud?
- ¿Cómo vais a encarnar en vuestra vida cotidiana los valores del proyecto?
Resumen video realizado con NotebookLM
Evaluaciones de los alumnos:
1.
Trabajamos muchos valores que son importantes, por ejemplo, la igualdad, la amistad y el respeto porque esto nos ayudó a comprender que no debemos juzgar a las personas por los estereotipos, ya que todos somos iguales y todos somos humanos.
2.
Hemos trabajado el respeto, la solidaridad y la cooperación. Nos gustaron las actividades en grupo. Vamos a respetar más a los demás y ayudar cuando podamos. Hemos descubierto nuevas culturas y tradiciones.
3.
Este proyecto nos enseñó que muchos estereotipos sobre los países son falsos.
También aprendimos más cosas sobre la historia de los migrantes y sobre el peligro de la travesía.
Nuestras actividades favoritas fueron los encuentros con personas de otros países.
Valores como la solidaridad y la tolerancia estaban en el centro del proyecto.
Este proyecto nos hizo darnos cuenta de las ideas falsas sobre los países y sobre los migrantes.
4.
Durante este año, descubrimos los valores, las tradiciones y los estilos de vida. Hicimos muchas experiencias y actividades, como el Erasmus, la maqueta y los juegos. Hemos desarrollado valores y competencias como el respeto, la amistad, la igualdad y la solidaridad.
5.
Este proyecto nos permitió descubrir nuevas culturas, tradiciones y formas de vida de otros países. Nos gustaron mucho las actividades en grupo, los intercambios y las presentaciones realizadas con la clase. Gracias a este trabajo, descubrimos valores importantes como el respeto, la solidaridad, la tolerancia, la cooperación.
6.
El proyecto nos permitió comprender todas las culturas y tomar conciencia del racismo, por ejemplo, gracias a los juegos de mesa sobre la emigración o también a los platos que preparamos en el instituto, que enriquecieron nuestra cultura.
7.
Lo que nos une es que todos somos humanos. A pesar de nuestras diferencias culturales y de origen, esta es una oportunidad para aprender unos de otros. Todos compartimos los mismos valores como el rechazo del racismo.
8.
En este proyecto, descubrimos los valores y las culturas de otros países que estudiamos, como el respeto, la solidaridad y el trabajo en equipo. También realizamos actividades, como la actividad con los alumnos de Sevilla, donde se presentaron varias asociaciones.
9.
Este proyecto nos permitió aprender mucho sobre otros países, que tienen culturas muy diferentes y ricas. Nos gustaron mucho las actividades de cooperación y solidaridad. Hemos trabajado el respeto, la solidaridad y la amistad.

